"Aparatos e ingredientes procedían en general de la casa Ducretet de París y con ellos los gabinetes del Colegio figuraron de pronto entre los más completos del país. Representan una cuantiosa suma de dinero dedicada al saber" (Historia Centenaria del Colegio San José 1858 - 1958 de Basilio Sarthou, 1960)

 

La Sala de Antiguos Instrumentos del Observatorio, ambientada en una estricta atmósfera de época, alberga más de cincuenta  instrumentos utilizados en astronomía, geodesia, electromagnetismo y meteorología durante el siglo XIX y principios del XX. Los mismos, en su mayoría de origen francés, fueron empleados en el Observatorio y el Antiguo Gabinete de Física en diferentes épocas y constituyen una muestra de cómo se desarrollaron las  ciencias a lo largo de los siglos pasados.

 

 

 

 

 

 Antiguo gabinete de física a fines del siglo XIX

 

El gabinete de física a principios de la

década del 90

 

Sala de Antiguos Instrumentos #1

 

Sala de Antiguos Instrumentos #2

 

Sala de Antiguos Instrumentos #3

 

Sala de Antiguos Instrumentos #4

 

l antiguo Gabinete de Física era un lugar muy especial, sobre todo para aquellos que tuvieron la fortuna de sentarse en sus gradas y asistir a las clases prácticas de física y matemática. Sus vitrinas repletas de antiguos instrumentos, sus techos elevados, sus baldosas tan características, sus anchas columnas y su antiguo tablero eléctrico, digno de los experimentos del Dr Frankestein, eran elementos que conferían una atmósfera muy particular a ese sitio donde se aprendía ciencia. Lamentablemente hoy ya no existe, al igual que otros sectores del Colegio San José.

En la primera imagen de arriba se puede ver una vista del antiguo Gabinete con su aspecto original aproximadamente hacia 1880, la gran cantidad y variedad de instrumentos estaban ubicados en grandes vitrinas salvo los de mayor tamaño como se ve en la foto. Este recinto se encontraba sobre la esquina de Azcuénaga y Cangallo, actualmente Pte. Perón. En la fotografía aún no están las gradas en forma de anfiteatro en que los alumnos podían apreciar mejor el pizarrón y las explicaciones del profesor. El gabinete de la otra ciencia hermana, química, se encontraba sobre el primer piso y daba completamente sobre la calle Cangallo. En el año 1940 se construyó una escalera en el antiguo patio de 4º y 5º que servía para acceder a ambos gabinetes.

En la fotografía siguiente se observa una imagen más moderna del Gabinete de Física donde aún se ven las grandes vitrinas y se llega a observar parte de las gradas mencionadas anteriormente. El gabinete funcionó hasta comienzos de la década de 1990 y fue en el año 2000 cuando el Observatorio San José comenzó la tarea de restaurar y volver a montar varios de los instrumentos que formaban parte de este imponente gabinete pero en un lugar de dimensiones bastante más modestas.

El objetivo de este proyecto no era simplemente guardar artefactos antiguos para que junten polvo durante años en algún sitio olvidado, eso es más bien un viejo y equivocado concepto de lo que debería ser un museo. La Sala de Antiguos Instrumentos fue pensada para rescatar, mostrar y transmitir la ciencia, el arte y el ingenio del hombre a través de los objetos pertenecientes al antiguo Gabinete de Física.

La Sala de Antiguos Instrumentos que funciona en el 2º piso de la Torre se inauguró oficialmente para las Primeras Jornadas de Observación Abierta realizadas por el OSJ los días 20, 22 y 23 de junio de 2001. Allí se conservan hoy en forma adecuada y en una atmósfera de época parte de los instrumentos del antiguo Gabinete de Física, para ser mostrados al público y a los alumnos del Colegio en diversos eventos.

La tarea de restauración, catalogación y documentación en la página web del OSJ, que continúa aún hoy, es ardua, exige cuidado y paciencia. Muchos de los instrumentos que se recuperaron se encontraban muy deteriorados antes de ingresar a la Sala de Antiguos Instrumentos y fueron necesarias cuidadosas limpiezas, encolados, pulidos y restaurados para poder llevarlos al estado original en que fueron construidas estas verdaderas obras de arte de la enseñanza del siglo XIX.

La muestra incluye instrumentos de acústica, astronomía, electromagnetismo, geodesia, meteorología, óptica y fotografía, además de una importante colección de dispositivas con fotografías y dibujos sobre placas de vidrio.

Estos elementos empleados en la enseñanza de la ciencia a principio del mil novecientos, hoy en día son una gran oportunidad para conocer como se hacían las cosas hace un siglo y, a la vez, son una verdadera muestra del ingenio humano, resabios de una época en la que la tecnología no sabía absolutamente nada de electrónica ni de informática pero las cosas se hacían de todas formas, aun a mano, con una precisión que hoy nos asombra.

 

Argentina no debería darse el lujo de perder el patrimonio histórico, educativo y cultural por descuido, indolencia, ignorancia o por razones meramente económicas. Deberíamos tomar el ejemplo de otros países que cuidan celosamente todas estas cuestiones y donde el estado genera las condiciones propicias protegiendo e incentivando la preservación. Si bien los tiempos cambian, y con ello también lo hacen las tendencias culturales, laborales, sociales y económicas, es una pena que a veces no haya la suficiente cuota de imaginación, tanto en el sector público como privado, como para encontrar la forma y los recursos para preservar y hacer redituable nuestro patrimonio y entender que lo antiguo no es sinónimo de obsoleto o inservible

En el fondo, quizá, todo sea una cuestión de educación, una educación que nos inculque desde niños que no debemos dar la espalda a la historia, que es imperioso respetar el legado de los que nos precedieron para aprender de todo ello. En definitiva, una educación que convierta a nuestro patrimonio histórico en un "objeto de consumo", un consumo cultural bien entendido, generando una demanda tal que los emprendimientos que promuevan la preservación y la conservación sean considerados a la vez un buen negocio.