"Monasterios sin libros son como ciudades sin habitantes, huertas sin hortalizas, praderas sin flores, árboles sin hojas"

Qué eran los antiguos "scriptorium"

En la antiguedad, en monasterios y abadías, los scriptorium fueron luz para todo el mundo conocido, reserva de saber, salvación de antiguas doctrinas expuestas al riesgo de desaparecer en incendios, saqueos y terremotos, fragua de nuevos escritos y fomento de los antiguos. Hombres devotos que trabajaron durante siglos observando reglas de hierro.

Los anticuarios, miniaturistas, copistas, rubricantes y estudiosos estaban sentados cada uno en su propia mesa donde había todo lo necesario para ilustrar y copiar: cuernos con tintas, plumas finas, piedra pómez para alisar el pergamino. Junto a cada escribiente en la parte más alta de la mesa había un atril sobre el que estaba apoyado el códice en el que se estaba trabajando, algunos monjes usaban tintas de oro y de otros colores, en cambio otros solo leían libros y tomaban notas en sus cuadernos y tablillas personales.

Con calma y serenidad entregados a sus tareas durante siglos y siglos, hombres como estos vieron precipitarse reinos en vórtices de fuego y, sin embargo, siguieron ocupándose con amor de sus pergaminos y sus tintas, leyendo en voz baja palabras transmitidas a través de los siglos y que transmitirían a los siglos venideros.

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